LA GESTIÓN DE TESORERÍA

Una buena gestión de la tesorería que permita a nuestra pyme contar con liquidez suficiente para sus operaciones, es fundamental no solo para la rentabilidad sino también para la supervivencia de una empresa. 

¿Qué debe incluirse en un presupuesto para una buena gestión de tesorería?

Para hacer un buen presupuesto de tesorería debemos conocer bien nuestro mercado y nuestra empresa, haciendo especial hincapié en lo siguiente:

  • Ingresos: procedentes de facturas ya emitidas, de trabajos en curso o de estimaciones a medio plazo.
  • Plazo de pago habitual de nuestros clientes.  Plazo de pago a proveedores.
  • Gastos fijos: alquiler, nóminas, gestores, suministros, etc.
  • Gastos variables: compra de mercancías, subcontrataciones, etc. 
  • Impuestos y sus plazos.
  • Inversiones previstas.
  • Gastos financieros…
  • … y en definitiva, todo aquello que suponga una entrada y salida de caja. 

Con todos estos datos podrás construir un presupuesto y obtener saldos mensuales que te permitirán saber si tienes liquidez o si por el contrario necesitas financiación para no tener impagos. 

¿Qué características debe comprender?

Una política de pagos y cobros a corto plazo coherente es fundamental para asegurar la salud de un negocio. A este respecto, existen algunas pautas que se pueden seguir para gestionar mejor nuestra liquidez, lo cual redundará a medio plazo en la salud de la empresa. 

A modo de ejemplo, para retrasar los pagos sin coste adicional muchas empresas optan por establecer un día al mes para el pago de las facturas. De esta manera, todas las facturas que no estén vencidas en esa fecha se pagarán en el mes siguiente, consiguiendo así “financiación gratis” por parte de tus proveedores. Otra opción es condicionar el pago al proveedor con el cobro por parte del cliente, evitando así problemas de liquidez si se produce un retraso. 

Por otro lado, para asegurar o adelantar los cobros, podemos intentar persuadir a nuestros clientes mediante descuentos por pronto pago o penalizaciones por retrasos. Otras herramientas serían por ejemplo el descuento de facturas (factoring) o los pagarés.

En cualquier caso, las herramientas a poner en marcha dependerán de la capacidad de negociación que tengamos con nuestros proveedores y clientes y de los hábitos y usos de nuestro sector.

Si nada de esto es posible siempre nos quedarán los bancos, a los que podemos recurrir para  solicitar una línea de crédito. Esto nos permitiría salvar este intervalo entre cobros y pagos. En este caso será importante conocer bien nuestras necesidades de financiación y saber negociar para que el coste no sea excesivo.

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